La vez que me convertí en hormiga
Si te gusta el arte, cuando vas a Madrid visitas el museo del prado. Sin embargo, si te gusta la televisión, “malgastas” tu única tarde en la capital yendo de público a El hormiguero.
Lo que diferencia a un espectador normal de una pesona que estudia Comunicación Audiovisual es que al entrar en un plató se fija en cómo está construido el decorado, en cuántas cámaras utilizan y en cómo es el teleprompter que usa el presentador. Después ya habrá tiempo para meterse en Youtube y buscar el programa del día donde tú apareces para descubrir que, en realidad, no eres tan guapo como dice tu madre (hacia el minuto cinco aparezco con un jersey a rayas verde y blanco junto a todos lo que fueron conmigo).
La experiencia, la verdad, es que fue muy divertida. En mi vida creo que había aplaudido y gritado tanto a la vez y todo gracias a una figura que muy pocas personas conocen y es el animador de público. Él se encarga de hacer que todos los que hemos ido a pasárnoslo bien lo hagamos desde antes de comenzar el programa.
Así que estudien lo que estudien, o hagan lo que hagan, les recomiendo que vayan alguna vez en su vida a ver cómo se hace un programa en directo. Si tienen suerte, como yo, puede que hasta conozcan a gente interesante…
FUENTE: Página oficial El hormiguero
Perdón por sacar a Trancas de espaldas… Ahora que lo veo, el invitado que fue ese día al programa me suena de algo. Quizá es que yo también ando un poco despistado aunque creo que no soy el único como demuestra el twitter de “El hormiguero”.
Víctor Fernández R.
1 comentario »
Deja un comentario
-
Archivos
- marzo 2010 (23)
- febrero 2010 (25)
-
Categorías
-
RSS
RSS de las entradas
RSS de los Comentarios


[...] – Práctica 2: La vez que me convertí en hormiga [...]
Pingback por Recopilación entradas Víctor Fernández « Sin mando no hay paraíso | 03/22/2010 |